Menú Principal
| Inicio |
| Trabajos Dixeliacos |
| Lo último escrito |
| Lo que nos escriben |
| Nuestra Pompa |
| Correo de Dixelia |
| Recursos y Enlaces |
| Fotos Dixeliacas |
| Contactar |
Mini-Chat
En línea
| Conversación |
|
|
|
| Escrito por Alex | ||||||
| domingo, 31 de enero de 2010 | ||||||
|
Una simple charla
- Disculpe pero ya se lo dije la última que hablamos, no tiene nada que ofrecerme que me pueda interesar, las circunstancias no han cambiado, y, sinceramente no creo que cambien. - Pero no puede ser, me he esforzado mucho. - No lo suficiente. - ¡¡¡¿Que sabrás?!!! - ¿Ya no recuerda con quien está hablando?, que frágil es su memoria, aunque tampoco me extraña viniendo de usted. - ¿A qué se refiere? - Lo sabe perfectamente, pero si se empeña se lo tendré que volver a recordar. - Pues puede que deba hacerlo, porque no sé a qué se está refiriendo. Además me parece que mis esfuerzos los está juzgando con demasiada ligereza. - No me haga reír, porque no me reiré con usted, sino de usted, no sirve como humorista, ni para otras muchas cosas, de hecho todavía no he conseguido averiguar para que sirve, pero para humorista seguro que no. - Es muy cruel. - La realidad suele serlo. - No siempre. - En su caso… la mayoría de las veces. Tantas veces como lo ha sido usted con la realidad, o ¿acaso pensaba que no habría consecuencias?. - ¿Consecuencias por qué?, ¿qué he hecho? - Buena pregunta. ¿por dónde quiere que empiece?, ¿por lo que ha hecho o por lo que no ha hecho? Sea cual sea su respuesta espero que tenga tiempo. - No sé si quiero saberlo. - Típico. Pero ya que me desafía con sus palabras y su mirada se lo contaré, y como no se decide a responder, elegiré yo. - Como quiera. - ¿Recuerda la primera vez que tuvo miedo?, ¿recuerda cómo se enfrentó a él? - No lo recuerdo. - ¿Qué no recuerda?, ¿la primera vez que tuvo miedo o cómo se enfrentó a él? - Ninguna de las dos cosas. - Lógico, a la par que triste. De eso hace ya algún tiempo, porque no me estoy refiriendo a los temores infantiles, sino a verdadero miedo, al que se siente cuando se toma conciencia de la situación en la que se encuentra. - Sigo sin recordar. Y mucho menos cómo me enfrenté a ese miedo. - Lo del miedo que sintió se lo dejo a su elección, han sido tantos… - Vaya, gracias. ¿Y el cómo me enfrenté a él? - No lo hizo. Nunca se enfrentó a él, prefirió esconderse a esperar que pasara, pero eso no ocurrió nunca. - ¿Qué pasó entonces con el miedo? - Busco quien luchara por usted, o al menos eso es lo que ha pretendido. - ¿Qué hay de malo en buscar ayuda? - Nada. - ¿Entonces? - (¡Uf! Empieza a ser agotador) No hay nada malo en buscar ayuda, pero la ayuda, como su propio nombre indica es una ayuda, es cooperación, es…, tantas cosas que no comprende. - Me han ayudado. - ¡¡¡NO!!! NO ME MIENTA, SABE QUE NO ME PUEDE MENTIR, DE SOBRA LO SABE, Y PESE ESO LO INTENTA. Perdón por gritar, pero es que hay cosas que me exasperan. Perdón ¿qué me había dicho? - Que me han ayudado. - Ah sí. Usted confunde los conceptos, a lo que está llamando ayuda el resto le llamamos cobardía, ya le he dicho que no ha tratado de enfrentarse a su miedo, sino que buscó quien lo hiciera por usted, de ese modo no tenía que realizar ningún esfuerzo, y además evitaba un posible fracaso. Ya se sabe que los únicos que no fracasan nunca son los que no intentan hacer nada. - ¡¡¡ESO NO ES ASÍ!!! - Puede haya una pequeña discordancia en los términos, pero en realidad es lo que ha ocurrido. Usted no se enfrentó a ese miedo, dejó que otros lo hicieran por usted mientras usted lo veía desde lejos, a salvo, o al menos eso es lo que pensaba. - ¿A qué se refiere? - Mientras usted contemplaba el espectáculo de cómo otros luchaban con su miedo mientras usted no movía un dedo, ¿sabe usted quién estaba a su lado? - No - Evidentemente, se trata de una pregunta retórica a la que no debería haber contestado. - Gracias por insultarme otra vez. - De nada, a su disposición. - ……… ¿me va a decir quién estaba a mi lado en un momento que no recuerdo? - En ese momento en el que otros se enfrentaban sus miedos por usted, era su propio miedo el que se encontraba junto a usted, viendo el mismo espectáculo. - ¿Cómo? - Lo que oye. Le faltaba comentar con usted las mejores jugadas. - Entonces, ¿para qué sirve la ayuda que busqué? - Jodeeeeer. - ¿QUÉ? - Nada, nada. Se lo repito, por favor présteme atención. No buscó ayuda, buscó que le sustituyeran en la batalla contra su miedo, y eso no funciona, ni ahora ni nunca. Al cabo de un tiempo, cuando sus “ayudantes” se dieron cuenta de que esas no eran sus batallas, poco a poco, se fueron cansando, decidieron que no lucharían por quien no se molestaba en bajara a la arena para enfrentarse a sus miedos. No merecía la pena. - ¿Qué? - Se lo voy a explicar para que hasta usted lo entienda. Eligió nadar y guardar la ropa. - ¿Y qué hay de malo en eso? - Nada, salvo por un pequeño inconveniente. - Ya estamos. - Olvida nuevamente con quien habla. - Sí, ya. ¿Cuál es el inconveniente? - Pues que al final se ahogó y la ropa acabó chorreando. - ¿Ehn? - (Uf) Pues eso, que su miedo siguió junto a usted, creándole una falsa sensación de seguridad que no es más que la triste imagen que desea proyectar, que ni usted cree, pero que la enarbola como una bandera. - ¡¡¡ESO NO ES CIERTO!!! - Puede que no, pero no es usted quien hace las reglas ni quien decide, aunque piense que sí. Pero eso no es todo. - ¿Hay más? - Claro, y además me ha pedido que se lo diga todo. Lo hago más por caridad que por interés, con la vana esperanza de que la próxima vez no ocurra lo mismo. - Dígame. - Usted sabe, tan bien como yo, que esa cobardía ha sido una constante en su vida. Poco a poco ha ido acomodándose en ella, recostando su cabeza en su miedo, dejando que le indique lo que debe hacer, como debe comportarse, que debe decir, en que momento, en que lugar…, en definitiva, viviendo por usted. Los que le ayudaron se marcharon, se quedó sin nadie, solo con sus miedos y su soledad, rodeado de personas pero en soledad. - De acuerdo, ¿qué pasaría si eso fuera así? - No es “si eso fuera así”, es que es así. - Ok, lo admito, pero eso no es motivo para que no hagamos negocios. - Ese es el principal motivo. ¿Recuerda que le dije que le contaría lo que había hecho y lo que no había hecho? - Sí. - Pues solo le he contado una mínima parte de lo que ha hecho, pero falta lo que no ha hecho. - ¿Qué es lo que no he hecho? - Nada. - ¿Nada? - Ningún esfuerzo por cambiarlo, no ha hecho nada por cambiar lo que le he dicho, ni ahora ni antes. No ha sido capaza de ver esa soledad llena de gente, ese afán por arrastrarse en busca de falsas esperanzas, de meros halagos interesados, rodearse de quienes no le ayudarán, rodearse de cobardes como usted. Ha decidido, hasta el momento, regodearse en su propio miedo, y además tratar de aparentar que se enfrenta a ellos con el fin de engañara a otros para que le ayuden, pero usted sabe que eso hace tiempo que no funciona. Ha llegado a creerse tanto su mentira que piensa que es verdad, prefiere vivir en esa ignorancia a ponerle remedio. Pero eso no ha funcionado… - ¿A qué se refiere? - Pues a lo obvio, se ha vuelto a presentar ante mí sin tener nada que ofrecer, me ha invocado para nada. - Eso no es cierto, tengo algo que ofrecer. - ¿Otra vez su alma vacía?, ya sacrificó lo más interesante, sacrificó su libertad, su libre albedrío, su independencia, es decir, todo lo interesante. ¿Por quién me toma?, ¿por un aficionado?. Una vez más se vuelva a equivocar. Sigue sin tener nada interesante que vender, su alma está vacía, la ha ido vendiendo a plazos con tal de intentar no sufrir. Debería haberlo pensado antes, ahora es tarde para los lamentos. - ¿Y qué hago? - Lo que le digo siempre: busque ese miedo y enfréntese a él, vénzalo, y entonces me llama. - Pero… - Hasta otro día. Tengo asuntos que resolver y personas que de verdad tienen almas que vender, la suya sigue siendo anodina, yo no me dedico a los saldos, deje eso para los grandes almacenes, no me insulte, yo sigo siendo un artesano…
¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios! |
||||||
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
La Dixelia de...
| La Dixelia de Alex |
| La Dixelia de Evaristo |
| La Dixelia de Bárbara |
| La Dixelia de Pepe |
| Trabajos Dixeliacos |
| Botón de prueba |














