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La cabra virtual PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Alex   
jueves, 29 de diciembre de 2011

Contradicciones tan inútiles como necesarias

Por más que mire a mi alrededor no veo más que dualidades contrapuestas que no son capaces de indicar una coherencia permanente en el comportamiento, que lejos de explicar lo que ocurre lo enmaraña más para que todo sea incomprensible de una manera bella y grotesca.

 

En la era de internet y las grandes tecnologías, seguimos escuchando la radio y leyendo periódicos, puede que los medios de comunicación más antiguos, respetando siempre al pregonero, oficio modificado, que no perdido.  Pero es que tras leer y escuchar esos obsoletos medios, comprendemos que los mismos siempre están haciendo referencia al pasado y a la confrontación con el presente, nunca hablan del futuro.  Da igual el signo que las alumbre o el partido que las promocione, siempre se encuentran con el anhelo de que cualquier tiempo pasado fue mejor, cuando en realidad cualquier tiempo pasado fue anterior.

 

La música es otra de las vertientes de las contradicciones.  Hoy día es más fácil descargar una canción que encontrar el disco de algunos “artistas” en las tiendas, sin embargo siguen existiendo las secciones de discos en las grandes superficies, las tiendas desaparecieron hace años.  Pero lo realmente chocante en la música es que los que más triunfan son los que ya lo hicieron antaño, y sus imitadores, sin que haya muchos que se atrevan a innovar en esta materia, y los pocos que lo hacen son masacrados por un mercado de usar y tirar que busca supernovas  en lugar de planetas, confía en lo efímero antes que en el largo recorrido.  Hemos visto como cambian los formatos de la música, pero pocos cambian sus actitudes.

 

El cine está plagado de remakes con grandes medios actuales, lo cual no hace que las películas sean mejores.  Nos meten antiguas películas carentes de éxito como las nuevas obras maestras, nos dicen que la antigua generación no entendió la película, pero que es una obra de culto, y si no te gusta o no la entiendes eres como ellos, un retrógrado de mente estrecha.

 

Ahora puedes ser un vintage de última generación, para eso sólo es necesario ser tecnológicamente avanzado para parecer antiguo…

 

Suspiramos por móviles de última generación para ponerle el sonido del teléfono que había en casa de nuestros padres.  Se diseñan aplicaciones para estos terminales que bien podrían ser de principios de los ochenta o anteriores, y así somos felices.  Igual de felices que cuando vemos que esas mismas aplicaciones se pueden conseguir en los aparatos de última generación tales como tablets, netbook, y otra serie de artilugios.

 

Anhelamos la intimidad pero no abandonamos las redes sociales en las que damos a conocer todos los detalles que a los demás no importan, eso sí, pobre de la empresa que se atreva a usar nuestros datos personales, a esos les montamos un pollo que se cagan.  Mientras, en el caralibro o veinte mal escrito en inglés, abrimos de par en par las ventanas de nuestra intimidad, nos indignamos por otras violaciones menos flagrantes pero igualmente no consentidas.  En la vida real despreciamos a personas que en el mundo de ficción de la red las tenemos como amigos, y nos quejamos amargamente de que no nos vemos pero no movemos un dedo para tener el contacto real con la persona.

 

Pese a estar rodeados de tecnología y de cosas maravillosamente virtuales todavía suspiramos por calentarnos con una hoguera más o menos civilizada, ya sea en campos o en chimenea.  Nos encanta vivir en la ciudad pero adoramos el silencio de los lugares apartados, el no encontrarnos con vecinos que gritan, persianas que se levantan, tuneros solidarios que ponen música muy alta para que todos podamos comprobar lo modernos que son.  Ya podemos disfrutar de un aplicación para el ileches que es un bonito paisaje y un fuego ideal en ujna chimenea, así podemos disfrutar de nuestra realidad virtual.

 

Somos raros, pero que muy raros.

 

PD:  ¿Por qué seguimos llamándolo el show de la cabra si ya sólo van con un teclado y un amplificador?  ¿Dónde está la cabra?  Por lo menos que se suba a una tablet…       

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